Entre luces y sombras.

2018-03-27T08:54:23+00:00 By |

El día 11 de octubre se conmemora a nivel mundial el día internacional de la niña, entre la información que encontré, este dato generado por UNICEF, captó mi atención: “En El Salvador 7, 900 niñas desertaron de la escuela por embarazo”.

 Reflexionaba en todo lo que implica asumir un rol de maternidad a esa edad, las condiciones de salud, sociales y emocionales que vive una adolescente que resulta embarazada y lo que implica para ellas, el no continuar sus estudios.

Son muchas las ocasiones en las que, visitando los centros escolares, encontramos chicas muy inteligentes, talentosas, hábiles y con liderazgo para transformar sus comunidades, pero que muchas veces, se ven limitadas por visiones de género, condiciones sociales, económicas y familiares que dificultan el desarrollo de su potencial y la continuidad en su proceso de formación.

 Se escuchan frases como: “Yo no voy a seguir estudiando porque necesitan que cuide a mis hermanos y ayude en la casa”, “Mi papá no quiere que estudie porque el instituto está lejos y dice que es peligroso”, “Yo ya soy mamá y tengo que cuidar a mi hija, por eso ya el otro año no seguiré estudiando”, “Teníamos una compañera que salió embarazada y ya no sigue estudiando porque le da pena venir a la escuela”. Esto nos permite identificar condiciones, lo cual a veces dificulta que los proyectos de vida de las estudiantes se puedan realizar.

Aquí es donde se vuelve clave el rol del docente orientador vocacional, para que pueda motivar, brindar información, fortalecer el autoestima y toma de decisiones, brinde elementos para la toma de decisiones y motive a la estudiante a continuar su proyecto de vida. Así mismo, apoye a través del equipo directivo y docente la generación de adecuaciones curriculares que le ayuden a continuar sus estudios.

Se puede apoyar de espacios de diálogo en los que se pueda partir del testimonio de vida de personas de la comunidad educativa, o algunos referentes de instituciones locales, para motivar y compartir experiencias que favorezcan la toma de decisiones de las adolescentes.

Otro elemento clave para la comunidad educativa es sensibilizar a los padres, madres y referentes familiares sobre la importancia que las estudiantes continúen su formación.

Es importante que la estudiante se valore, identifique redes de apoyo, construya su proyecto de vida desde sus condiciones y se le prepare para enfrentar de la mejor manera los retos de la vida.

¿Qué haces tú para apoyar a las estudiantes a construir sus proyectos de vida?

Hasta la próxima,

Arlette Escobar.