“Un elemento extra”

2018-03-27T09:07:00+00:00 By |

Un mes culminó ya, 31 días de oportunidades que se nos presentaron y que nos permitieron avanzar en el alcance de nuestros sueños y proyectos para este 2018.  En el post anterior, te proponía construir una escalera del deseo, en la cual considerábamos 5 aspectos importantes descritos por Viki Morandeira, a la hora de proyectarnos al futuro, los cuales son: voluntad, decisión, esfuerzo, perseverancia y prueba.

Este día quiero proponerte un elemento extra, uno que día a día olvidamos tomar en cuenta y que, precisamente en este mes de febrero, se promociona: el amor.

Pero, el amor que yo te quiero proponer no es el amor comercial que nos venden en los anuncios de San Valentín, no es aquel que se sustituye por rosas, chocolates, osos de peluche o comida, sino que es un amor que va más allá de cualquier cosa material, que sobrepasa las fronteras de las relaciones interpersonales y que es la base principal para que podamos “vivir y compartir amor”. El amor que hoy te propongo incluir es “el amor propio”.

Dentro de cada paso que decidimos dar hacia la construcción de un proyecto personal, que engloba nuestros sueños y metas,  dejamos de lado el hecho de que nuestro amor propio define la voluntad, la toma de decisión y el esfuerzo que hagamos respecto a los planes que emprendamos.

Nuestro amor propio nos permite confiar, o desconfiar, en nuestras habilidades y capacidades, es decir, permite que nos aventuremos hacia algo nuevo, y es ese amor el que delimita nuestras probabilidades de éxito o de fracaso. Esto último se da porque tomar una decisión implica confiar, validarnos (o avalarnos) a nosotros mismos y esta auto aprobación es el empujoncito necesario para emprender el camino hacia nuestro proyecto.

Muchas veces, varios hemos llegado a pensar que las cosas no se nos dan porque hay algo mal en nosotros, o porque nuestros amigos tenían razón (u otras personas) en que no éramos aptos para tal o cual cosa y nos dejamos llenar por todas esas percepciones ajenas sobre nosotros, cuando lo que realmente importa es la autopercepción de mí, influida por los pensamientos y sentimientos, ideales y exigencias que tengo de mí, que inciden directamente en mi amor propio.

Llegar a una meta, alcanzar un sueño o simplemente, decidir avanzar un paso más, está relacionado con la fe en nosotros, fe que se convierte en el motor de nuestras aspiraciones.

El amor propio permite que avancemos con pasos seguros hacia cada objetivo que contemplan nuestras metas e influye en la motivación de logro y perseverancia que podamos tener. La motivación y perseverancia influirán en el nivel de esfuerzo que tengamos y todo ello, en los resultados que obtendremos al final. Como puedes ver, todo tiene un efecto cascada que inicia desde nosotros mismos: amor propio.

¡Hasta la próxima!

Tatiana Acosta