¿Qué ruta piensas hacer hoy?

2018-03-27T09:08:38+00:00 By |

Como todos los problemas que suceden, así llego la mala noticia para Amelia, sin previo aviso y de golpe se enteró de que su sueño de ejercer por primera vez su profesión dentro de un mercado laboral se vería truncado: no era apta para la plaza de docente a la cual había aplicado hace 2 meses. La razón: era muy joven.

Amelia es una mujer de 24 años, graduada hace un par de meses de la Licenciatura en Educación y, como toda persona joven, antes de graduarse ya había aplicado a varias plazas como maestra con las ganas de ejercer lo más pronto posible lo que tanto soñó. Amelia sabe que en un país como El Salvador, la oferta laboral se queda chica al lado de la demanda que existe hoy en día. Según datos estadísticos presentados por FUSADES (2018), “para el periodo 2014-2017, se crearon 34,693 empleos formales, de acuerdo con las estadísticas del ISSS; pero esta cifra no logró cubrir ni tan solo un año de los 54,500 salvadoreños que ingresan a buscar empleo. Se destaca que en el mismo periodo, buscaron empleo 208,917 salvadoreños, de los cuales 174,224 (83%) se  quedaron en la informalidad o desempleados; el promedio anual de los que no encontraron empleo formal fue de 44,000 salvadoreños”.

Así como ella, hay miles de jóvenes en búsqueda de su primer empleo, al igual que muchos adultos, quienes suelen encontrarse con muchos obstáculos antes de conseguir un trabajo. Obstáculos donde predominan: la falta de experiencia laboral, la edad (o muy jóvenes o muy adultos), no saber inglés, no vivir en la zona en donde está ubicada la empresa, entre otros.

Como muchos jóvenes salvadoreños más, Amelia es uno de los casos en donde la edad, “juventud divino tesoro”, puede ser una variable positiva o negativa ante la aplicación a un empleo. Así como muchas empresas le apuestan a los jóvenes, porque obtienen de ellos esa energía y entusiasmo característicos de los inicios de la vida laboral, esa lealtad y compromiso, ese capital humano al cual puede pagársele un salario mínimo a falta de experiencia y ser la empresa la mentora, así también hay empresas que no confían en los jóvenes que recién inician su vida productiva.

Pero al caso de Amelia, debemos agregarle que la empresa a la cual había aplicado (una institución que ofrece servicios de mentoría, club de tareas, acompañamiento psicoeducativo, entre otros) es la misma compañia en donde Amelia había hecho sus horas sociales durante 1 año y es el mismo lugar que le había ofrecido una plaza al graduarse de la Universidad. Podríamos agregar a los obstáculos que habíamos mencionado anteriormente, que muchas veces nos encontramos en el camino con empresas, oficinas o instituciones que nos brindan una oportunidad de crecimiento y aprendizaje pero que detrás de ello existe una ganancia secundaria para tales lugares: al darle una “pasantía” por llamarlo de una forma, yo como empresa, gano que alguien labore para mi sin tener que pagar un sueldo más prestaciones y al mismo tiempo, al no haber una relación laboral legal, obtengo doble ganancia al ver reflejado en el trabajo de esta persona: su energía, dedicación, compromiso y alcance de metas que un joven puede brindarme sin dar nada a cambio más que una oportunidad para aprender.

Amelia, como toda joven con sueños y energías de vivir y aprender, de trabajar y crecer; viene a formar parte de un grupo de personas ya existentes que al igual que ella, en su camino hacia el alcance de una meta, un sueño, se encuentran con una piedra en el camino que de forma temporal, obstaculiza la meta. Y hago énfasis en “temporal” porque es lo que este día querid@ lect@r quiero profundizar:

“los obstáculos que encontremos en el camino hacia nuestros sueños y metas son TEMPORALES y a veces dependerán de nosotros mismos, otras veces de otras personas o factores para poder solventarlos pero NO DEBEMOS rendirnos ante ellos. Recordemos y recobremos esa energía, esas ganas de vivir, soñar, triunfar que la juventud algún día nos dio, o nos está dando aún y luchemos hasta sacar esa piedra que nos está obstruyendo el camino”.

Ante problemas o situaciones como lo anterior, es muy fácil ceder y darse por vencido, también es muy fácil perder la fe en mí, en las personas, en los lugares de trabajo. Si tu permites que situaciones parecidas a esta, hagan que pierdas la fe en tus capacidades y habilidades y que ello conlleve a que poco a poco pierdas la visión que te dio el empuje para trazarte un plan, un proyecto, un sueño, una meta, entonces sucederá lo que en Psicología llamamos “profecías autocumplidas” (lo que tememos que pase, pasa. Es decir, nos predisponemos ante una situación antes que esta ocurra). Lo que genera que se cumplan precisamente esos miedos que veíamos venir.

En este blog he venido hablándote precisamente de construir un proyecto de vida, de seguir tus sueños y nunca rendirte ante una situación que nos haga sentir como lo más pequeño e insignificante del mundo. Ahora, en honor a muchas Amelias que están en situaciones parecidas (en honor a una amiga a la cual dedico este post) no abandones tus metas, tus sueños ni tus proyectos.

Quiero recordarte que cada dificultad, cada obstáculo que se nos presenta en la vida, es algo TEMPORAL, y al cual podemos sacarle provecho o ventaja: podemos salir más fuertes y perseverantes, podemos descubrir nuevas capacidades, cualidades, destrezas, podemos crecer profesionalmente o personalmente. Puede ser un elemento extra en nuestra vida y dependerá en un 75% que la temporalidad de la situación sea mínima o se extienda.

Amelia, no pierdas las ganas de trabajar, de aprender, de crecer, te lo han dicho ya y te lo volveré a repetir: tu trabajo y esfuerzo son oro y a cualquier parte donde toques una puerta, se abrirán un par más. Sigue persiguiendo tus sueños, sigue poniendo en práctica y a disposición de otros, esas capacidades y habilidades que la vida y tu profesión te han dado, porque son valiosas. La vida sigue, aún hay mucho trecho por andar, el viaje continúa, ¿Qué ruta piensas hacer hoy?

¡Hasta la próxima!

Tatiana Acosta.

Referencia bibliográfica: FUSADES. (2018). El Salvador en 2017: insuficiente generación de empleo formal, debido a alta incertidumbre e inseguridad. Análisis Económico, 28, 1-13. Obtenido de http://fusades.org/sites/default/files/AE_38%20El%20Salvador%202017_insuficiente%20generacion%20empleo.pdf